Colombia - Sábado, 04 Septiembre 2010
Obra
Presentación PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 3
MaloBueno 
Dimensiones - Parroquia Santa Lucía


El rostro de nuestra Parroquia Guanelliana debe ser el rostro de Dios-Amor; debe ser garantía de apertura y de acogida para todos, sin excluir a nadie; debe ser certeza de ir construyendo aquí en la tierra la CASA DE TODOS, que es signo y anticipo del Reino de Dios. Nuestra Parroquia Guanelliana debe ser una Iglesia Samaritana, que no sea indiferente ante el sufrimiento de su hermano caído, que salga a su encuentro, lo cargue, lo cuide, lo cure y lo restablezca.

Nuestra Parroquia Guanelliana debe ser una Iglesia Samaritana, que no sea indiferente ante el sufrimiento de su hermano caído, que salga a su encuentro, lo cargue, lo cuide, lo cure y lo restablezca.

Para poder ser una Iglesia Samaritana, la parroquia debe constituirse en primer lugar como PUEBLO-FAMILIA DE DIOS. Un pueblo que vive en comunión según el ícono del ministerio trinitario y que en la comunión hace la opción preferencial por los pobres, ya sea en signo de fidelidad a Jesús pobre, que primero ha dado el ejemplo, ya sea porque los pobres corren riesgo de ser excluidos de la comunión.

En segundo lugar debe ser un PUEBLO ITINERANTE Y PEREGRINO. Una parroquia peregrina no está anclada en la defensa y la conservación de lo existente: está siempre en búsqueda. La falta de fe y el hambre, la guerra y el sida, la destrucción y el medio ambiente, el terrorismo y la pérdida del valor de la vida, la falta de trabajo y la violencia, la falta de democracia y la corrupción, la situación de los ancianos y de las personas con necesidades especiales la cuestionan y la interpelan en su mismo ser, en su testimonio, en su mensaje y en el lenguaje con el cual se expresa.

Debe ser además un PUEBLO QUE SE HACE PROFECÍA. Estando con los pobres la parroquia descubre su misma pobreza, estando con los enfermos, con los ancianos, con las personas con necesidades especiales descubre su misma enfermedad, estando con los pecadores descubre su mismo pecado. Se trata de un “intercambio de dones”, en el cual la parroquia no solamente dona a los pobres, sino que recibe también mensajes y estímulos para su conversión; evangeliza y es evangelizada, ofrece libertad y se hace libre.

Finalmente la parroquia debe ser un PUEBLO MISIONERO EN LA HISTORIA Y EN EL TERRITORIO. Es tarea de la parroquia ayudar a que brote, lo más que sea posible, lo bueno presente en el territorio y en la historia, como signo de la continua acción de Dios salvador y libertador. La historia y el territorio son la calle sobre la cual la parroquia camina en su peregrinación. Son también el lugar concreto en donde está llamada a proclamar la profecía y a expresar su servicio.

Cada parroquia y comunidad cristiana debe tener, junto a la Iglesia para celebrar y lugares y aulas para reuniones y enseñanzas, espacios, proyectos e instalaciones para poder acoger, escuchar y practicar la solidaridad con los más pobres en los cuales está la presencia de Cristo. Por eso es necesario para todas las parroquias y las comunidades cristianas una “escuela de formación al servicio” así como existe una escuela de formación a la fe y a al oración.

Creemos que como parroquia Santa Lucia tenemos que favorecer la identidad y la integración de nuestro territorio con sus barrios. En el decidido compromiso para favorecer la vida digna y la fraternidad encontramos la fuente de identidad de nuestros barrios. Con la participación a las fiestas populares, con la formación de animadores comunitarios, con los equipos misioneros de cada barrio queremos fomentar la identidad de nuestro pueblo, de la parroquia y de todo el territorio.